Perpenna
En Cerdeña, el pretor M. Perpenna reorganizó sus maltrechas tropas e intentó continuar la lucha contra el gobierno senatorial en Hispania, donde Sertorio llevaba ya dos años haciendo lo mismo. M. Perpenna era un aristócrata, legado consular, y con fuerzas muy superiores a las de Sertorio. Aportó 53 cohortes, unos 20.000 infantes y 1.500 jinetes. Quizás por el ascendiente de Sertorio sobre los indígenas, Perpenna se subordinó a él.
Sertorio en el valle del Ebro
En el 77 a. C. tras liberar Lusitania y obligar a las legiones romanas a ponerse a la defensiva, Sertorio pensó en una empresa más ambiciosa. Hizo regresar a Hirtuleyo a Lusitania y le ordenó que se mantuviera a la defensiva. Él se dirigió con sus tropas al valle del Ebro. Prácticamente la Citerior estaba ya en sus manos, sólo tuvo que asediar algunas plazas fuertes fieles a Roma, como fueron Caracca [¿Taracena?], Contrebia [Daroca], que cayó tras 44 días de asedio, etc. Luego acuarteló a su ejército en Castra Aelia [¿?, cerca de la desembocadura del Jalón en el Ebro].
Sertorio establece un senado en Osca
En el invierno Sertorio se dedicó a dotar a sus dominios de instituciones que dieran la impresión de un estado de derecho consolidado y estable. Formó un senado y eligió magistrados entre los exiliados romanos. Desplegó una intensa actividad en los preparativos de la guerra [fabricación de armas, entrenamiento de reclutas, propaganda bélica ante los representantes de las ciudades indígenas, etc.]. Su centro de operaciones y capital fue Osca [Huesca]. Su campo de operaciones abarcaba Lusitania, la Celtiberia, el territorio del Valle del Ebro, especialmente la orilla septentrional y su prolongación hasta los Pirineos, donde estaba situada Osca, Ilerda, Bílbilis y Calagurris y, en la costa, Valencia y Dianum que servían de arsenales y bases de operaciones en el levante ibérico.
Lusitania no estaba aún romanizada. Celtiberia estaba incluida en la provincia Citerior y tenía ya una larga tradición de relaciones con los romanos. En cuanto al valle del Ebro y el levante español llevaban ya más de un siglo de influencia continua romana, Ilerda y Valencia eran colonias latinas. Otras ciudades contaban con una fuerte base humana itálica, Osca sería el centro de elementos procedentes de la zona osco-umbra de Italia, etc. Se cree que la adhesión a Sertorio no era más que la de unos elementos itálicos, asentados en Hispania, a un caudillo itálico. Sertorio sería, con su origen sabino, el último caudillo itálico y su lucha, el último reflejo de la guerra social.
Metelo mantiene el control de la Bética
En la provincia Ulterior, la Bética, la región más romanizada y próspera, sirvió de base de aprovisionamiento y cuartel general de Metelo. Sertorio ni siquiera intentó probar fortuna. En la Citerior, Tarraco, con gran predominio de romanos entre sus pobladores, fue una de las últimas ciudades en ceder a Sertorio. Sagunto, dadas sus viejas relaciones con el gobierno senatorial, permaneció aliada al gobierno de Roma.