Eros, invencible en la batalla,
Eros, que te precipitas sobre las riquezas,
que reposas sobre las delicadas
mejillas de la joven doncella,
que te trasladas al otro lado de los mares
y a las moradas agrestes.
Ninguno de los Inmortales
puede huir de ti, ni ninguno
los hombres que viven pocos días,
pero el que te posee se llena de furor.
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