Euclión se queda solo apretando la olla
Euclión   Euclio  

Por fin se fue. Dioses inmortales, qué imprudencia comete
el pobre que entra en tratos o negocia con un rico.
Por ejemplo Megadoro, que intenta todo tipo de
escusas, pobre de mí,
y finge enviar cocineros a mi casa como muestra de su respeto,
cuando los ha mandado para que me roben esta, desgraciado de mí.
Y, encima, un gallo de esa vieja esclava mía
ha estado a punto de ser mi perdición,
pues, donde estaba enterrada ésta, se me ha puesto a escarbar

justo al lado. ¿Cómo os lo podría explicar? Me dio un vuelco el corazón:
cojo un garrote y le sacudo al gallo atrapado en flagrante intento de robo.
Creo, por Pólux, que los cocineros prometiron al gallo una recompensa
si descubría el tesoro. Pero les he quitado de las manos el arma.
En resumen: todo se ha reducido a una pelea con el gallo. 
Pero ahí viene del foro mi compadre Megadoro.
Ahora ya no me atrevo a pasar de largo sin pararme y hablar con él.

Illic hinc abiit. di immortales, facinus audax incipit 
qui cum opulento pauper homine coepit rem habere aut negotium.~
veluti Megadorus temptat me omnibus miserum modis,
qui simulavit mei honoris mittere huc causa coquos:
is ea causa misit, hoc qui surriperent misero mihi.
condigne etiam meus med intus gallus gallinacius, 
qui erat anu peculiaris, perdidit paenissume.
ubi erat haec defossa, occepit ibi scalpurrire ungulis
cirum circa. quid opust verbis? ita mihi pectus peracuit:
capio fustem, obtrunco gallum, furem manufestarium.
credo edepol ego illi mercedem gallo pollicitos coquos, 
si id palam fecisset. exemi ex manu ~ manubrium.
[quid opust verbis? facta est pugna in gallo gallinacio.]
sed Megadorus meus affinis eccum incedit a foro.
iam hunc non ausim praeterire, quin consistam et conloquar.