Aparece Megadoro sin ver a Euclión
Megadoro   Megadorus  

He contado a muchos amigos mi decisión
de contraer matrimonio. Elogian a la hija de Euclión
y consideran que he obrado con prudencia y buen juicio.
Pues si todo el mundo hiciera lo mismo, que los ricos
se casaran con las hijas de los pobres
que carecen de dote,
la ciudad disfrutaría de mayor concordia
y nosotros no seríamos objeto de envidia, como ahora lo somos.
Ellas temerían más el castigo de lo que normalmente lo hacen
y nosotros no tendríamos tantos gastos como tenemos.
Esto redundaría en beneficio de una inmensa mayoría de la población.
La única oposición vendría de una minoría de avaros,
a cuya codicia y ambición
no hay ley ni zapatero capaces de ajustarles las medidas.
Alguien podría decir: «¿Y las muchachas ricas con una buena dote,
con quién secasarían, si a las pobres se les da ese derecho?»
Que se casen con quien les de la gana, con tal que no aporten dote.
Si se hiciera así, tedrían mejores virtudes con las que ir el
matrimonio,
en lugar de la dote, que es lo único que ahora llevan.
Conseguiría yo que las mulas, cuyo precio supera al de los caballos,
fuesen más baratas que los jacos de carga galos
.

Narravi amicis multis consilium meum
de condicione hac. Euclionis filiam
laudant. sapienter factum et consilio bono.
nam meo quidem animo si idem faciant ceteri
opulentiores, pauperiorum filias
ut indotatas ducant uxores domum,
et multo fiat civitas concordior,
et invidia nos minore utamur quam utimur,
et illae malam rem metuant quam metuont magis,
et nos minore sumptu simus quam sumus.
in maximam illuc populi partem est optimum 
in pauciores avidos altercatio est,
quorum animis avidis atque insatietatibus
neque lex neque sutor capere est qui possit modum.
namque hoc qui dicat 'quo illae nubent divites
dotatae, si istud ius pauperibus ponitur?'
quo lubeant, nubant, dum dos ne fiat comes.
hoc si ita fiat, mores meliores sibi
parent, pro dote quos ferant, quam nunc ferunt,
ego faxim muli, pretio qui superant equos,
sint viliores Gallicis cantheriis. 

Euclión   Euclio  

Así se regocijen los dioses conmigo como yo escucho con gusto a éste.
Hermosas palabras ha pronunciado sobre el ahorro.

Ita me di amabunt ut ego hunc ausculto lubens.
nimis lepide fecit verba ad parsimoniam.

Megadoro   Megadorus  

Ninguna podría entonces decir: «Yo te traje una dote
muy superior a tus propiedades,
así que me debes cubrir de púrpura, joyas,
sirvientas, mulas, muleros, lacayos,
recaderos y coches que me lleven y me traigan.»

Nulla igitur dicat 'equidem dotem ad te adtuli
maiorem multo quam tibi erat pecunia;
enim mihi quidem aequomst purpuram atque aurum dari,
ancillas, mulos, muliones, pedisequos,
salutigerulos pueros, vehicla qui vehar.'

Euclión   Euclio  

Qué bien conoce éste las costumbres de las señoras.
Desearía que lo hiciesen prefecto de costumbres de las mujeres.

Vt matronarum hic facta pernovit probe.
moribus praefectum mulierum hunc factum velim.

Megadoro   Megadorus  

Hoy, vayas donde vayas, puedes ver más carros en las casas de ciudad
que en el campo cuando vas a una villa rústica. 
Y eso no es nada comparado con la lista de gastos que te llueven:
se presenta el batanero, el bordador, el joyero y el tejedor de lino;
vendedores de bandas, camiseros,
tintoreros de rojo, de violeta, de nogal,
modistos de túnicas, perfumistas,
comerciantes en lencería, zapateros de lujo,
zapateros de fantasía con tienda en la ciudad;

se presentan artesanos de sandalias, se presentan tintoreros de color malva;
pasan a cobrar los bataneros y pasan también los zurcidores;
se presentan los que hacen sostenes y los que hacen cinturones.

Y cuando creías haberlos perdido de vista a todos, te encuentras en el atrio
con intenciones de cobrar a otros trescientos:
marroquineros, pasamaneros, cofreros.

Entran, se les paga. Piensas ya que ya no tendrás esperando a nadie más:
es cuando aparecen los tintoreros de color azafrán;
o siempre hay algún condenado que te viene a reclamar lo suyo.

Nunc quoquo venias plus plaustrorum in aedibus 
videas quam ruri, quando ad villam veneris.
sed hoc etiam pulchrum est praequam ubi sumptus petunt.
stat fullo, phyrgio, aurifex, lanarius;
caupones patagiarii, indusiarii,
flammarii, violarii, carinarii; 
stant manulearii, stant ~ murobatharii,
propolae linteones, calceolarii;
sedentarii sutores diabathrarii,
solearii astant, astant molocinarii;
[petunt fullones, sarcinatores petunt;] 
strophiarii astant, astant semul sonarii.
iam hosce absolutos censeas: cedunt, petunt
treceni, cum stant thylacistae in atriis
textores limbularii, arcularii.
ducuntur, datur aes. iam absolutos censeas, 
cum incedunt infectores corcotarii,
aut aliqua mala crux semper est, quae aliquid petat.

Euclión   Euclio  

Le dirigiría la palabra, si no fuera porque temo interrumpir
sus críticas a las costumbres femeninas; le dejaré seguir.

Compellarem ego illum, ni metuam ne desinat
memorare mores mulierum: nunc sic sinam.

Megadoro   Megadorus  

Cuando ya has pagado a todos esos vendedores de bagatelas,
allí, al final, se te presenta un soldado a reclamar el impuesto.
Vas y arreglas cuentas con tu banquero
el soldado espera en ayunas: piensa que le vas a pagar.
Cuando arreglas cuentas con el banquero,
resulta que eres tú el que tiene deudas con él.
Al soldado se le mantiene la esperanza con un: «Otro día será...»
Éstos y otros muchos son los inconvenientes
y gastos insoportables que acarrean las grandes dotes.
La mujer sin dote, ésa si que es sumisa a la autoridad del marido;
las mujeres con dote sólo proporcionan a sus maridos daños y perjuicios. 
Pero, mira a mi compadre a la puerta de su casa. ¿Qué hay, Euclión?

Vbi nugivendis res soluta est omnibus,   
ibi ad postremum cedit miles, aes petit.
itur, putatur ratio cum argentario;
miles inpransus astat, aes censet dari.
ubi disputata est ratio cum argentario,
etiam ipsus ultro debet argentario:   
spes prorogatur militi in alium diem.
haec sunt atque aliae multae in magnis dotibus
incommoditates sumptusque intolerabiles.
nam quae indotata est, ea in potestate est viri;
dotatae mactant et malo et damno viros.
sed eccum adfinem ante aedes. quid agis, Euclio?